martes 14 de febrero de 2012

Contra el PP se vive mejor


Esta es una frase que me repito mucho últimamente, sobre todo cuando veo el telediario. "Contra el PP se vive mejor". Porque cuando gobierna quien tiene tus simpatías, o incluso tu voto, sufres una tensión constante ante cada declaración, ante cada norma. ¿Representarán (aunque sea mínimamente) mis valores? ¿Harán alguna barbaridad en mi nombre? Sin embargo, ahora que gobiernan "los otros", no espero nada, así que nada me resulta decepcionante. E incluso, en ocasiones, me llevo alguna que otra alegría. Como con las declaraciones del Ministro de Justicia sobre el Matrimonio Igualitario.

No nos engañemos: después de vivir tantos años bajo su mandato, sé de buena tinta que este hombre tiene muchos pies de los que cojear. Al contrario que a numerosos votantes de la oposición, a mí no me cae nada simpático. En Madrid estamos en la ruina gracias a él, los parquímetros nos acosan en cada esquina y ya es la tercera vez consecutiva que el Comité Olímpico nos va a decir que no. Todo un bochorno. Sin embargo, el señor Gallardón ha tenido sus aciertos a la hora de apoyar al colectivo LGTB.

Mi ejemplo más querido fue la creación del Programa de Información y Atención a Homosexuales y Transexuales de la Comunidad de Madrid. Un centro único en España que, para muchos madrileños y no madrileños, ha representado una primera bocanada de aire fresco en el infierno de la homofobia cotidiana.

Recuerdo perfectamente el día en que llamé. Había visto el número de teléfono en Internet y no me creaba ninguna confianza que perteneciera a la Comunidad de Madrid. Tenía mucho miedo a ser acogida entre sotanas que me tratasen de convencer de lo confundida que estaba. Porque realmente me sentía muy confundida, y aterrorizada, y no sabía a dónde acudir. Después descubrí que el Programa estaba gestionado por COGAM, que las sotanas brillaban por su ausencia y que allí me tenderían la mano que necesitaba para empezar a salir del agujero.

Así que hace ya tiempo que sé que el ahora Ministro simpatiza con nuestra causa. Como tantos otros miembros del PP. Como tantos de sus votantes. Pero claro, tienen que salvar la cara para "los otros", los que todavía viven en las cavernas. Y es una pena que decidieran salvarla con algo tan grave como un recurso ante el Tribunal Constitucional. En la situación actual, sin embargo, creo que cualquier gesto de complicidad es de agradecer, sobre todo viniendo de donde viene.

(Y todo esto a sabiendas de que Gallardón ha sido el alcalde que, aun habiendo oficiado bodas homosexuales, al menos desde el año pasado viene oficiando también el acoso y derribo a la celebración del Orgullo Gay).

Ojalá el TC resuelva pronto a nuestro favor y este tema nos deje por fin de preocupar. Mientras tanto, seguiremos agarrándonos a los guiños políticos, especialmente a los de "los otros", esos que oficialmente nos odian y que, en realidad, opinan de muchas maneras diferentes, como es natural.

Encantada.


Imagen de aquí.

sábado 11 de febrero de 2012

30


30 años para llegar hasta aquí...
¡han merecido la pena!

Encantada.

Imagen de aquí.

viernes 3 de febrero de 2012

El toreo NO es la causa de los toros


Hablando sobre las últimas declaraciones del ministro de educación acerca del toreo como bien cultural, una compañera de trabajo comentaba esta mañana que el argumento de que sin toreros no habría toros le había resultado bastante esclarecedor. Yo no le he contestado porque no me apetecía engancharme; pero, sinceramente, opino que ese argumento es de lo más tonto que hay.

¿Cómo pueden defender algunos que la explotación animal contribuye a la supervivencia de la misma especie a la que explota? ¿Es que acaso sin seres humanos no habría animales? ¿Contribuimos siquiera los humanos al mantenimiento de una biodiversidad que merezca mínimamente ese nombre? Y, sobre todo, ¿los ornitorriconcos siguen existiendo porque los asesinamos lentamente hiriéndolos con objetos punzantes mientras el público jalea y saca pañuelos blancos?

Si no explotásemos animales como los toros, las vacas, los cerdos o los pollos, no habría tantos. Afortunadamente. Porque la sobreabundancia de estos animales constituye un grave atentado contra el medio ambiente y la salud de otras especies, incluida la nuestra; además de resultar, como mínimo, éticamente cuestionable.



Pero los toros, las vacas, los cerdos o los pollos no desaparecerían como especie. O, al menos, no estarían más en peligro de extinción de lo que lo están muchas otras especies, la mayoría de ellas por nuestra causa. Con la protección necesaria, podrían sobrevivir en la Naturaleza, en grupos más o menos pequeños, respetando un equilibrio que nos beneficia a todos.

Es verdad que los ganaderos no invertirían el dinero que ahora invierten en su conservación; pero tampoco creo que lo estén invirtiendo actualmente en la conservación de los ornitorrincos. Por suerte, no es gracias a su dinero o a su interés por lo que se respeta el medio ambiente o se trabaja por proteger la biodiversidad. Existe un mundo más allá de la ganadería, la explotación o el asesinato; y somos muchas las personas que estamos orgullosas de crearlo cada día, de defenderlo y sostenerlo.

Lo que más me aterra es que las personas tendamos a asumir estos argumentos sin pasarlos lo más mínimo por el tamiz de la razón. Al fin y al cabo, ¿qué va a decir un ganadero? ¿Que torear está mal? ¿Qué va a decir un torero? ¿Que su trabajo se parece bastante al de un asesino en serie? Y aun así, algunos incluso lo admiten. Por fortuna, existen personas que son capaces de darse cuenta de que lo que hacían estaba mal.


Porque hay cosas que están mal. Que no deben hacerse. Ni en nombre de un derecho ni de nada.

Encantada de ser antitaurina... y vegetariana.

sábado 28 de enero de 2012

El mismo matrimonio, la misma causa


Estos días he estado leyendo varias noticias y reportajes sobre el polémico nombramiento de la vicepresidenta como pregonera de la Semana Santa de Valladolid. Ni esta señora, ni el gobierno al que pertenece, ni la Semana Santa me generan simpatía alguna; pero el revuelo que se ha armado incide, una vez más, en el hecho de que el matrimonio civil, como matrimonio igualitario, representa una única causa que nos afecta por igual a todos los que lo consideramos como un derecho democrático básico.

Al arzobispo de turno no le parecía bien que la vicepresidenta pronunciase el pregón por un único motivo: estar casada por lo civil. Esta situación personal es suficiente para hacer de ella una persona poco "adecuada" para un honor tan elevado. Y no creo que, en este caso, sea la Iglesia católica quien haya metido la pata, pues considerar el matrimonio civil como "execrable" forma parte de su doctrina oficial, que amplía el apelativo a todo aquello que no cae bajo su jurisdicción. No en vano tienen el absoluto convencimiento de que pueden y deben regir al dedillo cualquier aspecto de la vida de las personas, católicas, creyentes, o no.

El problema es de quien piensa que la libertad de unos cuantos puede excluir la de otros tantos. Porque la libertad es como aquel genio atrapado en la botella, que una vez liberado no vuelve a plegarse a las constricciones de ningún señor. La libertad es libre, no puede existir para mí pero no para ti. Y el matrimonio civil, que en España escapó por primera vez de su botella en 1870, no ha hecho más que crecer y fortalecerse hasta ser la opción preferida por las parejas españolas, pasándose los designios divinos por el forro. La Iglesia católica lleva pataleando desde entonces, y lo seguirá haciendo hasta que acepte que la libertad, una vez liberada, no se puede volver a encerrar.

Desde que el matrimonio es matrimonio (una paradójica regulación de la vida íntima de dos personas a cambio de unos derechos que resultan necesarios), existe la causa del matrimonio igualitario: de la obtención, en fin, de los derechos a los que se aspira sin necesidad de plegarse a una regulación ilegítima del amor y la sexualidad entre personas que se sienten (y son) libres y autónomas. Desde su primer día de existencia, la lucha por superar las barreras de clase, raza, tutelaje, capacidad, creencias, sexo y género para amarse con la protección debida existe, y todos participamos de ella si lo hacemos del matrimonio civil.

Porque no se puede estar en misa y repicando,
Encantada.

Imagen aquí.

martes 17 de enero de 2012

Aceptado


Hoy se lo he dicho a mi doctora: que ya lo he aceptado.

He aceptado que pongo un circo y me crecen los enanos.
He aceptado que no puedo dejar la medicación hasta que los enanos estén bajo control.
He aceptado que los enanos pertenecen a una especie difícilmente controlable.

Ella me ha dicho que no lo tengo nada fácil.
Y a mí me ha dado por reírme a carcajadas, en pleno subidón de euforia, por si ya se me había olvidado esa curiosa manifestación de la ansiedad.

Y así es, pero no pasa nada.
Seguimos adelante.

Encantada.

domingo 15 de enero de 2012

Más que amigas


Hace tiempo que quería dedicar algunas entradas de mi blog a recomendar libros y, desde que se me ocurrió la idea, supe que el primer libro del que escribiría sería este: Más que amigas. Por si no lo conocéis, es un libro de autoayuda para lesbianas. Y fue el primero que leí.

Recuerdo perfectamente el día que lo compramos. Por aquel entonces acudía a mi primera terapia y mi novia solía acompañarme. Acababan de recomendarme la lectura del libro y, para que mi novia no se aburriera mientras me esperaba, se me ocurrió que podía ir a comprarlo. Además, en aquel tiempo ella solía jactarse de no tener ningún problema de autoaceptación, por lo que me pareció más fácil que lo comprase ella y no yo.

Cuando salí de la consulta, mi novia estaba esperándome en la puerta.

- ¿Qué tal?
- Bien, ¿y tú? ¿Has encontrado el libro?
- Sí...
- ...
- Pero tía...
-¿Qué?
- Que ya podías haberme avisado de lo que salía en la portada.
- ¿Y qué sale?
- ¡¡Dos tías besándose!!

Todavía me acuerdo de las risas que nos echamos mientras me contaba la vergüenza que había pasado al pagarlo, tratando de tapar la foto de la portada y poniendo cara de: "Es un encargo, ¿vale? ¡No es para mí!".

Más que amigas fue uno de aquellos libros que forré para leer en el metro, y que también leía en mi casa, escondida bajo el edredón y con el flexo casi metido en la cama. Nada más abrirlo, comprendí que estaba escrito para mujeres como yo, que acababan de descubrir que ser lesbianas era más que una posibilidad, y a las que se nos había venido el mundo encima por ello. Creo que nunca olvidaré cuánto lloré cuando leí el primer capítulo, donde se incluían unas breves historias más o menos prototípicas de mujeres lesbianas. Por primera vez, pude poner palabras donde hasta entonces sólo habían existido emociones que, aunque bien conocidas, nunca me había atrevido a verbalizar. Lo más revelador fue que, paradójicamente, aquellas palabras no las había escogido yo:

"Desde pequeña, Raquel supo que el mundo femenino no le resultaba tan atractivo como el masculino: en los cuentos, en los tebeos, en la televisión, quienes mejor se lo pasaban eran los chicos. Decidió entonces que sería como ellos porque era más divertido, así que empezó a jugar con sus compañeros de clase en lugar de relacionarse con las chicas. De forma inconsciente asimiló lo que tenía alrededor: se comportaba como los otros niños, incluso prefería vestirse como ellos. Pero cuando llegó la adolescencia, la presión del entorno la forzó a abandonar esas actividades y a tratar de ser más femenina".

"Cuando llegó a la adolescencia [...], [Sara] empezó a tener las mismas inquietudes y anhelos que el resto de sus compañeras. Pronto empezó a salir con chicos [...]. Años después, en la universidad, mantuvo una relación más estable con un chico, incluso tuvo relaciones sexuales con él, pero de alguna forma Sara no se sintió completa. Algo en su interior le decía que aquello no podía ser todo. [...] Decidió romper la relación con su novio porque ya no podía ocultarse por más tiempo que no estaba enamorada de él, que el sexo no era gratificante y que ella esperaba mucho más del amor. Sin saber muy bien cómo, empezó a pensar en la posibilidad de que le gustaran las mujeres. Ese pensamiento surgió de forma casi natural en su mente".

Gracias a Más que amigas comencé a aceptar que mi lesbianismo era algo más que un mal sueño del que no lograba despertar. Además, descubrí cosas curiosas (como que el clítoris tiene ramificaciones internas bastante profundas o que existe una técnica sexual llamada fist-fucking) y empecé a reflexionar sobre la experiencia homosexual y lo que la rodea (como la homofobia, el sexismo o la pluma).

He vuelto sobre este libro muchas veces. Algunas, en busca de consuelo. Otras, para recordar este o aquel dato. Las últimas, llena de ternura hacia mis propios subrayados y anotaciones, recordando miedos y conflictos que, afortunadamente, he podido superar.

Si os encontráis en esa fase de descubrimiento, o conocéis a alguna chica que la esté viviendo, os recomiendo leer este libro. Estoy segura de que no os va a decepcionar.

Para mí, siempre será un libro más que especial.

Encantada.

domingo 1 de enero de 2012

viernes 30 de diciembre de 2011

Terapia de pareja


Mi novia y yo acabamos de empezar una terapia de pareja. Hemos sobrevivido a un año de crisis intermitentes; pero, entre la supervivencia y la felicidad, hay algunos pasos que no somos capaces de dar solas.

Nuestro terapeuta es un hombre. Esto es algo nuevo para nosotras porque, hasta ahora, sólo habíamos asistido a terapia con mujeres. Sin embargo, teníamos muy buenas referencias y, después de dos sesiones, hemos confirmado que el género es menos importante que la profesionalidad.

Esta decisión, por sí sola, nos ha devuelto las ganas de estar juntas, de responsabilizarnos por nuestro día a día, de reconstruir nuestra vida en común. Nuestra corta experiencia, además, está siendo muy positiva: las dos estamos abiertas a la comunicación, a la reflexión, a la autocrítica. Y aunque tratamos temas difíciles, nuestras sesiones se llenan espontáneamente de complicidad y buen humor.

Estoy segura de que esta nueva experiencia nos hará mucho bien a las dos.

¡Encantada!

martes 27 de diciembre de 2011

Nuestra propia BANDERA

Bandera lesbica


Me ha parecido muy interesante la propuesta de una bandera que simbolice el Orgullo Lésbico hecha hace unos meses desde LSBN. Creo que, como ellas mismas dicen, sigue la pauta de la bandera del Orgullo Gay y la del Bisexual, destacando los colores violeta y rosa que tantas veces nos identifican (Feminismo, lucha contra el cáncer de mama, etc.). El triángulo blanco, además, me parece una innovación muy interesante.

Ya sólo queda difundirla... ¡y yo lo hago encantada!

domingo 25 de diciembre de 2011

Navidad sin dolor


En estos días no puedo dejar de pensar en lo diferentes que están siendo estas Navidades con respecto a las pasadas. Hace un año me encontraba de baja por ansiedad, tuve varias discusiones fuertes con mis padres, me sentía profundamente sola y desorientada, y cuando miraba hacia delante no veía más que miedo y sueños destrozados.

Estas Navidades, sin embargo, me siento contenta, animada, alegre. He visto cómo, durante los últimos nueve meses, muchas cosas han ido ocupando su lugar de manera natural. He podido reconstruirme, reconstruir lo que me rodea, reconstruir lo por venir, lo que vendrá. Vuelvo a saber quién soy, lo que quiero, lo que necesito y puedo pedirle a la vida. Vuelvo a sentir fuerza, seguridad, confianza. Vuelvo a VIVIR, en fin, con mayúsculas.

La Navidad me sigue pareciendo una época delicada cuya conveniencia debería replantearse. Pero he dejado de sufrir.

¡Y estoy encantada!

viernes 23 de diciembre de 2011

La personalidad de V

V dormidito.
Antes de que V viniera a vivir con nosotras, yo ya pensaba que los animales de la misma especie eran distintos entre sí, a pesar de compartir un mismo instinto. Los perros, las vacas, los elefantes... pueden ser curiosos, nerviosos, valientes, cobardes, cariñosos, solitarios... y todos comparten una naturaleza parecida. Después de conocer a V, no me queda ninguna duda de que los animales no viven en un maremágnum de estímulos y respuestas indisolublemente asociados, sino en un universo rico en experiencias complejas. Como los seres humanos. Y, como nosotros, ellos también tienen su personalidad.

En el caso de V, se puede decir que es un gatito muy familiar. Le gusta estar siempre con nosotras, y cada vez que descubre que hemos cerrado una puerta, se planta delante de ella a maullar hasta que le abrimos. Corre a saludarnos cada vez que llegamos a casa, aunque estuviera profundamente dormido y venga estirándose y bostezando por el pasillo. También suele despedirnos cuando nos vamos, sobre todo cuando se va a quedar solo; entonces maúlla enfadado y se sienta frente a la puerta como si quisiera mostrarnos que está listo para venir con nosotras adonde sea. Además, no le suelen gustar las actividades que le excluyen, como leer o utilizar el ordenador; si llevamos mucho tiempo sin hacerle caso, se tumba encima del libro o del teclado y se pone panza arriba para que lo acariciemos. 

Uno de sus momentos preferidos para jugar: mientras hacemos la cama.
Pero V es también un gatito maniático y testarudo. Cuando ha cogido una postura para dormir la siesta con nosotras, le molesta enormemente que nos movamos, y nos lo hace saber a base de mordiscos. No le gusta beber agua que no esté limpia y cristalina, así que se puede tirar un día entero sin beber porque él mismo ha echado una croqueta de pienso en su cuenco. Es bastante común que nos mire atentamente mientras le limpiamos su arena, y que, cuando terminamos la operación, se meta sin remilgos en el arenero para hacer sus necesidades a lo grande. Tampoco le gusta que le prohibamos subirse o meterse en ningún sitio: se agarra fuertemente a donde puede y no se suelta ni aunque le tiremos de la cola. Si al final logramos moverle, se va enfadado y a los pocos segundo regresa para mordernos.

Convivir con V me ha permitido reafirmar gran parte de mis ideas acerca de los animales, y creo que cualquier persona que tenga una relación estrecha con uno de ellos no podrá negar que siente, que sueña, que piensa, que se comunica. Y que lo hace de una manera única, original e irrepetible; o, al menos, tan única, tan original y tan irrepetible como lo hacemos nosotros, los seres humanos.

Encantada de haberlo comprobado.

miércoles 21 de diciembre de 2011

Subiendo con la MAREA


Siempre recordaré este curso como el del inicio de la MAREA VERDE, en la que tengo el orgullo de participar.

Durante estos meses, hemos llevado a cabo un sinfín de acciones en defensa de la Escuela Pública, la única que es de tod@s, la única que puede ser para tod@s. Asambleas, huelgas, manifestaciones, concentraciones, elaboración de carteles, trípticos, cartas, páginas web, blogs, recogida de firmas, denuncias, recursos de alzada, flashmobs, meriendas, donaciones de sangre, vídeos, cadenas humanas, maratones, conciertos, clases gratuitas al aire libre... Ha sido agotador, pero ha merecido la pena.

Porque luchar para defender aquello en lo que creemos siempre la merece.
Y la lucha continúa...

¡Encantada!

miércoles 24 de agosto de 2011

Calisto

En mi empeño por mirar con otros ojos la mitología clásica, sigo buscando referentes lésbicos en una tradición que, curiosamente, abunda en relatos de amor entre hombres. Así, después de visitar el Museo del Prado hace unos días, recordé la historia de Calisto, una joven cazadora al servicio de la diosa Diana. 

Diana y Calisto por Jacopo Amigoni.

Entre todas las muchachas que formaban su cortejo, Calisto era la preferida de la diosa. Su extremada belleza, sin embargo, atrajo también la atención de Júpiter, el cual, con la apariencia de Diana, se acercó a Calisto cuando, tras una cacería, disfrutaba de su soledad en el bosque. A Calisto le agradaron los besos y los abrazos de la diosa; para cuando quiso darse cuenta de su error, ya era demasiado tarde: fue violada por Júpiter y, com prueba de la pérdida de su virginidad, se quedó embarazada.

Diana y Calisto por François Boucher.

El embarazo de Calisto fue descubierto por la diosa varios meses después, en el momento del baño. Al haber perdido su virginidad, Calisto fue expulsada del séquito de Diana. Posteriormente, es convertida en osa; para salvarla de ser cazada, Júpiter la catasteriza como la Osa Mayor. El hijo de ambos, Arcas, llegó a ser un gran rey y dio nombre a la región griega de la Arcadia.

Diana y Calisto por François Boucher.

En las obras de arte inspiradas en este mito, suele representarse a dos mujeres en actitud inequívocamente amorosa, como puede observarse en las pinturas que ilustran esta entrada. Sin embargo, los títulos de las obras hacen referencia, en su mayoría, a que la diosa Diana es en realidad el dios Júpiter, tal y como relata el mito. No obstante, creo que los artistas que eligieron este relato para sus obras no pretendían mostrar otra conquista más del dios, sino utilizar la mitología clásica como excusa para inmortalizar una escena de amor entre mujeres.

Diana y Calisto por Jean-Honoré Fragonard.

Por otro lado, es significativo que, en el mito, Júpiter eligiera precisamente la apariencia de la diosa Diana para no despertar las sospechas de Calisto. En algunas versiones, incluso, cuando el embarazo de Calisto es descubierto, esta acusa a la Diana por ello y le recrimina que se haga la sorprendida. De estos detalles podemos inferir que, aunque no hayan quedado relatos explícitos, seguramente circularon algunos en los que las diosas "vírgenes" como Diana o Atenea tenían relaciones amorosas con las mujeres que formaban su séquito.

Diana y Calisto por Gerrit van Honthorst.

Estos relatos, ninguneados por una tradición misógina (que no homófoba), pueden ser reclamados hoy como propios por las mujeres lesbianas.

Encantada.

jueves 18 de agosto de 2011

Manifestación laica en Madrid


Ayer estuvimos en la manifestación laica de Madrid. Fue una manifestación concurrida y repleta de espíritu ciudadano. Lo que más me gustó fue sentirme unida a tantas personas con las que compartía emociones e ideas. Mucha gente (nosotras incluidas) había fabricado sus propias pancartas, con frases o ilustraciones que expresaban su opinión. Esto es algo que no había visto hasta ahora de manera tan general, y creo que es importante porque demuestra un cambio positivo a la hora de ejercer nuestros derechos como ciudadanas y ciudadanos.

La manifestación tardó muchísimo en salir de la plaza de Tirso de Molina. Lo cierto es que el recorrido era demasiado corto y estrecho para todas las personas que estábamos allí, pero no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta que las calles principales de la ciudad estaban cortadas y reservadas para los actos de la JMJ. Después de mucho esperar, conseguimos ir avanzando, primero despacio y después con fluidez. Durante el recorrido, coreamos muchas proclamas, pero he de decir que las que más entusiasmo despertaban eran las relacionadas con el 15-M. Tras cruzar la plaza de Jacinto Benavente, la marcha volvió a reducir su velocidad, pero aun así, conseguimos llegar a la Puerta de Sol.

En Sol había mucha gente, pero afortunadamente quedaba espacio para los que todavía tenían que llegar. Nosotras paseamos un rato por la plaza, y después decidimos irnos a cenar. Eran cerca de las diez: el metro de Sol estaba cerrado, las calles que salían de la plaza estaban acordonadas por la policía, y sólo nos dejaron cruzar el cordón de la calle Alcalá después de deshacernos de nuestra pancarta. Por un momento sentimos bastante confusión, pensábamos que no nos iban a dejar pasar, hasta que una señora nos animó a no llevar señales identificativas para evitar agresiones (algo que me pareció sacado de una película de ciencia ficción, pero que no nos quedó más remedio que acatar). Al otro lado del cordón policial, cientos de peregrinos ondeaban sus banderas y exhibían sus credenciales.

Con gran acierto, decidimos cenar en un restaurante del barrio de Chueca, que estaba bastante tranquilo en comparación con la marabunta que se vivía en otras calles del centro. La cena fue agradable y copiosa, gracias a lo cual sobrevivimos a la odisea de volver a casa. El metro de Gran Vía también estaba cerrado por cordones policiales y tuvimos que buscarnos un itinerario alternativo. Pero la aventura no terminó ahí, pues los túneles, andenes y vagones de metro estaban abarrotados de peregrinos que cantaban, saltaban y empujaban sin apenas miramientos. Gran parte del viaje de vuelta lo hicimos aplastadas contra la pared por una mochila del JMJ cuyo dueño no tenía la menor intención de controlar.

Esta fue nuestra experiencia en la manifestación: lo que vimos, oímos, sentimos y pensamos durante la tarde y la noche de ayer. Hoy, en los medios de comunicación, he visto muchas cosas más, interpretadas desde varios puntos de vista, como no podía ser de otra manera. Desde luego, no es la primera manifestación a la que asisto donde se producen altercados en los que nunca me veo involucrada; tampoco creo que sea la única persona que ha tenido esta experiencia: como yo, seguro que miles de personas asistieron ayer a una manifestación pacífica y libre, donde se criticó la injustificable ostentación de la Iglesia Católica en un momento de dura crisis económica y humanitaria en todo el mundo. Para mí, eso fue lo principal.

Encantada de defender, una vez más, mi libertad de conciencia y expresión.

jueves 11 de agosto de 2011

¡Ya somos pareja de hecho!


Después de firmar la hipoteca y de empadronarnos como pareja, mi novia y yo hemos dado el paso de inscribirnos en el registro de parejas de hecho de nuestro municipio. Queríamos tener un papel oficial que nos vinculara como pareja, por si en algún momento necesitábamos demostrar que lo éramos. Aunque estar registradas como tal apenas nos otorga ningún derecho más allá del puramente nominal, tampoco queríamos casarnos; por lo que, después de pensarlo durante varios meses, nos decidimos por este trámite.

Así que un mañana nos acercamos al Ayuntamiento para pedir información. Y la información que nos dieron fue una solicitud para inscribirnos en el registro. Como no había mucha gente, nos pareció bien rellenarla allí mismo, y apenas habíamos empezado a buscar un boli, cuando ya nos tocaba acecarnos a la mesa. El funcionario que nos atendió fue muy amable (y del club, creemos) y esperó a que cumplimentásemos nuestros datos mientras nos hacía unas fotocopias del DNI ("Esto no lo hacemos normalmente, pero..."). Después de entregarlo, nos dijo que en tres o cuatro días nos llamarían para firmar en el registro.

Y así fue. Nos presentamos de nuevo en el Ayuntamiento el mismo día en que nos avisaron. Aunque en teoría no era más que un trámite, nos pusimos medio guapas, y yo he de reconocer que estaba hecha un flan. Hasta me llevé la cámara de fotos, que más tarde decidí no usar ante lo burocrático de la situación.

Entramos en una oficina llena de mesas vacías. Durante unos minutos, dudamos entre quedarnos en el quicio de la puerta eternamente o entrar y buscar señales de vida. Afortudamente, por la puerta de enfrente entró una funcionaria y nos decidimos a seguirla. Ella nos condujo hasta la única trabajadora activa del lugar (y no, no era la hora del café), la cual, tras unos momentos de angustia existencial mientras buscaba nuestro expediente entre varios montones de papeles, nos pidió que lo firmásemos, nos entregó una copia metida en una carpetilla de color amarillo y nos despidió amablemente.

Cuando salimos por la puerta, nos sentimos profundamente decepcionadas. ¿Eso había sido todo? Ni siquiera necesitamos testigos, con la de veces que habíamos pensado a quién se lo pediríamos. En cualquier caso, ya éramos pareja de hecho, y nos fuimos a celebrarlo.

Supongo que si una desea algo más de parafernalia, aunque sea poca, se casa. Y como, por suerte, en nuestro país existe (de momento) el matrimonio igualitario, inscribirse en un registro de parejas de hecho queda para quien no quiere más que lo que hicimos nosotras; es decir, rellenar un papel.

Pero para mí, rellenar ese papel es algo simbólico. Se luchó mucho para que esta clase de registros existiera, y para que las parejas del mismo sexo pudiéramos hacer uso de ellos. En muchos países, además, ese papel es la única manera de vincularse legalmente como pareja; tan simbólico es, de hecho, que en la mayoría de los lugares, incluido nuestro municipio, ni siquiera se llama registro de "parejas", sino que tiene cualquier otro nombre, generalmente vacío de significado y ridículo.

De todas formas, yo estoy muy contenta de haberme inscrito junto con mi novia; es algo que quise hacer desde que me creía hetero, y para mí es una forma más de demostrar nuestro amor y de nombrarnos como lo que somos: una pareja compuesta por dos mujeres.

Encantada.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...